El fuero no era un préstamo ni una hipoteca en el sentido moderno, sino un contrato de arrendamiento a muy largo plazo (un régimen de tenencia de tierras típico de Galicia) que dividía la propiedad en dos partes.
Aquí te explico por qué existía y cuál era su naturaleza según los documentos:
No era un préstamo, era un régimen de propiedad: El Marqués de Aranda poseía el "dominio directo" (la titularidad eminente de la tierra), mientras que a Josefa Losada se le concedía el "dominio útil" (el derecho a usar la casa, vivir en ella y mejorarla). A cambio de este derecho, Josefa y sus herederos se obligaban a pagar una pensión anual o canon (inicialmente de 20 reales, que luego pasaron a ser 5 pesetas).
¿Por qué existía?: Era la forma legal de la época para que las familias nobles o grandes propietarios pusieran sus tierras y edificios en manos de particulares para que estos los mantuvieran. De hecho, el contrato de 1844 obligaba a la familia Losada a mantener el edificio "bien reparado y perfeccionado" para que la propiedad no perdiera valor.
¿Era una hipoteca?: Aunque los documentos mencionan que la escritura se anotó en el "Oficio de Hipotecas", esto se debía a que en 1844 no existía el Registro de la Propiedad actual y todos los gravámenes (cargas) sobre una finca se anotaban allí. No era una hipoteca para devolver un capital, sino una carga perpetua sobre la casa que pasaba de padres a hijos.
Sobre las reformas y ampliaciones: El fuero de 1844 le dio a Josefa el derecho legal sobre el "formal" (la estructura básica). La ampliación o reforma importante parece haber ocurrido unos años después. En 1854, existe un documento donde un vecino le entrega 240 reales para que ella los invierta en la obra de "levantar su frontera" (la fachada), a cambio de derechos sobre la pared medianera.
En conclusión, el foro era el título de posesión que permitía a la familia usar la casa como si fuera suya a perpetuidad, siempre que pagaran la pequeña renta anual al Marqués y mantuvieran el edificio en pie. Fue en 1929 cuando este derecho finalmente se "redimió" (se pagó una cantidad fija de 100 pesetas) para que la casa quedara totalmente libre de la carga del Marqués.